La comida vegana puede ser muy rica y nutritiva

Existe gran variedad de alternativas sin productos de la explotación animal

Los delfines asesinados en Japón son víctimas inocentes

Y por todo el mundo se oyen voces de protesta para que su sangre deje de teñir el mar nipón

Pero ellos también sufren

Una vida privada de libertad, llena de sufrimiento que termina en la muerte

Afortunadamente, existe gente dispuesta a luchar por ellos

A no participar de sus muertes, a promover el respeto y la empatía

Y tú puedes ser uno más. Tú puedes ayudarlos.

Líbéralos, líbérate. Hazte vegano. Elige el veganismo.

Wednesday, February 29, 2012

Veganomancia 2012

Saludos, lectores y lectoras:

No ha de ser sorpresa para los que han observado las fechas de publicación de nuestras entradas que este blog no ha sido actualizado en mucho tiempo (con la única excepción de la entrada que publiqué en enero de este año). Mantener un blog constantemente y a lo largo del tiempo es un proceso complicado y, a veces agotador y es un suceso frecuente que los blogs sólo duren unos cuantos años con entradas nuevas para luego quedar inmortalizados en la red.

Sin embargo, creemos que este blog es importante (no porque lo escribamos nosotros, aunque sin duda le tenemos favoritismo) porque entre mayor difusión haya del veganismo, mejor, y sabemos que la gente hoy en día recurre a Internet en busca de toda clase de información. Por ello, hemos decidido re-editar algunas de nuestras viejas entradas para que reflejen con mayor fidelidad nuestras ideas actuales en torno a los derechos animales y la promoción y protección de éstos mismos. Además, hemos conversado la idea de añadir nuevas entradas que llenen vacíos de conocimiento que en su momento quedaron sin contestar, dado que nunca planeamos qué sería lo que incluiríamos en este blog. Durante las próximas semanas pueden esperar cambios y nuevo material. Por ahora, le he dado una nueva apariencia al blog para reflejar esta nueva etapa.

En añadidura, durante este largo reposo, muchos spambots han hecho de las suyas en las secciones de comentarios, por lo que nos encargaremos de borrarlos y limpiar el espacio para evitar que estos posts sin sentido (y en inglés) desincentiven a nuestros visitantes de opinar sobre nuestras entradas.

Por último, les agradecemos a todos los que nos visitan. Espero que encuentren de alguna utilidad nuestro blog. Gracias y muchos saludos

Saturday, January 07, 2012

Test: ¿Eres un vegano reprimido?




¿Has oído hablar del veganismo? ¿Sabes que tú podrías ser uno de esos veganos de los que quizás has oído hablar? Sí, tú podrías ser un vegano y no haberte dado cuenta aún. ¿Quieres saber cuál es tu verdadera condición? Responde las siguientes preguntas y entérate de si llevas una vida que no es la tuya.

  1. ¿Crees que los animales tienen sentimientos? En particular, ¿crees que pueden sentir dolor?

Si respondiste que ‘sí’, puedes continuar a la siguiente pregunta.

Si respondiste que ‘no’, ¡felicidades, no eres un vegano reprimido! Piensas que los animales no sienten dolor, así que puedes abandonar el test en este minuto. Sin embargo, te sugerimos veas el siguiente documental titulado Earthlings:
http://video.google.es/videoplay?docid=-8655541224775286050

2. ¿Crees que debemos evitar hacer sufrir a los animales? En particular, ¿crees que es malo causarle dolor a otros animales?

Si respondiste que ‘sí’ a ambas preguntas, entonces hazte una última pregunta:

3. ¿Crees que matar un animal es malo? ¿Crees que los animales sufren cuando se los mantienen encerrados, se los separa de sus madres, de sus hijos o hijas, cuando se los viola, cuando se les cortan sus partes (testículos, pico, orejas, colas), cuando se les trata como nada más que cosas?

Resultados:

Si respondiste que sí, entonces deberías ser vegano, porque para que a nuestros platos llegue carne, llegue leche y lleguen huevos todo lo anterior ocurre a diario, por millones. Pero si aún no lo eres, entonces tienes harto que reflexionar. Y si lo deseas, también puedes ver Earthlings.

Tuesday, June 02, 2009

¡Por Favor, No Dejes Que Me Maten!

Cada año, millones de recién nacidos son asesinados por la leche de sus madres.

Todos los bebés de las hembras usadas para la producción de leche son arrancados de sus madres al poco tiempo de haber nacido.

Tienen apenas unos días de vida, cordones umbilicales aún adheridos, pelajes aún resbalosos de los fluidos del parto, piernas tambaleantes, ojos desenfocados. Están indefensos. Están asustados. Lloran dolorosamente.

Todos ellos suplican por sus madres en un lenguaje que no requiere traducción.

Todos suplican por el calor vital de la presencia de sus madres, el latido del corazón que les prometió vida y protección mucho antes de nacer, el agrado de la fragancia y la voz de sus madres, la nutritiva leche que es su derecho de nacimiento.

Encadenados en celdas oscuras del tamaño de un ataúd, buscan fervientemente a alguien con quien acogerse, algo que mamar. Sus mentes curiosas se apegan a cualquier objeto extraviado que pueda romper la infinita monotonía que son forzados a resistir, cualquier oportunidad de aprender y crecer.

Sus cuerpos en desarrollo necesitan desesperadamente movimiento, luz solar, juegos, alimento, acojo.

Los becerros destinados para ser convertidos en “carne de ternera” son alimentados con una dieta deficiente que les produce anemia y se les niega cualquier oportunidad de moverse para que sus músculos sean lo suficientemente débiles y pálidos para ser vendidos como “ternera blanca”. En su necesidad crítica de hierro, lamen los clavos oxidados que sobresalen de las paredes de su celda.

A los 4 meses de edad, sin habérseles permitido moverse o incluso darse la vuelta durante toda su vida, están demasiado débiles para caminar por sí mismos. Hombres los arrastran fuera de las jaulas de sus piernas, colas u orejas, los meten dentro de camiones, los empujan rampa abajo, y los llevan a golpes hasta la planta de matanza. Aún desesperados por mamar, muchos becerros tratan de chupar los dedos de quienes los matarán.

Los lácteos son una Sentencia de Muerte.
Cualquier producción de lácteos, incluida la “orgánica”, está basada en separar a una madre de su hijo.

Los consumidores de lácteos perpetúan esta práctica con sus compras.

Tú Puedes Detenerlo
Hazte Vegano Hoy


Escrito por Joanna Lucas para el Santuario Peaceful Prairie - Un refugio seguro para animales rescatados de granjas. http://www.peacefulprairie.org/

Traducido por Samuel Álvarez.

La versión en español de este panfleto lo pueden encontrar en http://www.peacefulprairie.org/outreach/Don'tKillMe-Sp.pdf en formato impresión.

Tuesday, May 26, 2009

¡Por Favor, No Mates a Mi Bebé!

Cada Año, 9 Millones de Madres Son Forzadas a Soportar la Peor de las Pérdidas

Todas las hembras utilizadas por su leche son separadas de sus bebés al poco tiempo de haber nacidos.

Algunas tratan de luchar contra los atacantes, algunas tratan de proteger a sus bebés con sus propios cuerpos, algunas persiguen frenéticamente el transporte, algunas lloran lastimosamente, otras se retiran en silenciosa desolación.

Algunas salen confiadamente con sus cuidadores, sólo para volver a una caseta vacía.

Todas ellas suplican por sus bebés en un lenguaje que no requiere traducción.

Ellas braman, ellas lloran, ellas gimen. Muchas siguen llamando día tras día, noche tras noche.

Algunas dejan de comer y beber. Buscan fervientemente. Muchas se niegan a darse por vencidas y volverán al lugar vacío una y otra vez. Otras se retiran en silenciosa aflicción.

Todas ellas recuerdan su último aliento, la cara, el aroma, la voz, el caminar de cada bebé que llevaron dentro durante nueve meses, que arrullaron, que dieron a luz con dificultad, bañaron, amaron, y nunca llegaron a conocer, cuidar, proteger y ver vivir.

Después de repetidos ciclos de embarazos forzados, partos dolorosos, ordeña incesante y devastadoras pérdidas, su voluntad de vivir cede, sus cuerpos se marchitan, su leche se seca.

En la naturaleza, a la edad en que una vaca recién estaría entrando a la adultez, la vida de una vaca “lechera” se acaba. Cuando su “producción” de leche disminuye, ella y sus otras compañeras “gastadas” son llevadas en camiones hacia la matanza. Algunas están preñadas. Todas están lactando. Mientras son empujadas hacia la muerte, gotean leche en el piso del matadero

La leche proviene de una madre en duelo.

Toda producción de lácteos, incluyendo la “Orgánica”, sólo puede existir haciendo a millones de hembras indefensas la peor cosa que se puede hacer a una madre.

Los consumidores de lácteos apoyan estas prácticas con sus compras.

Tú Puedes Detenerlo
Hazte Vegano Hoy


Escrito por Joanna Lucas para el Santuario Peaceful Prairie - Un refugio seguro para animales rescatados de granjas. http://www.peacefulprairie.org/

Traducido por Samuel Álvarez.

Nota: Esta es la primera entrada de una serie de panfletos vegano/abolicionistas que hemos traducido. La versión en español de este panfleto lo pueden encontrar en http://www.peacefulprairie.org/outreach/Don'tKillMyBaby-Sp.pdf en formato impresión.

Tuesday, July 08, 2008

¿Huevos al desayuno?


Para satisfacer el apetito siempre creciente de huevos, la industria avícola (como cualquier otra industria contemporánea) ha debido crear distintos métodos para aumentar la producción y disminuir el tiempo requerido para llevarla a cabo.

Como cualquier otra propiedad, las gallinas que son utilizadas para tal propósito, son vistas y tratadas como simples medios para un fin, que en este caso, es el lucro de sus dueños.

Por razones obvias, de esto se deduce que cualquier dueño de esta propiedad busque aumentar el número de gallinas “ponedoras”, el número de huevos que pone cada una de ellas, y disminuir el espacio en el que cada una lleva a cabo su "producción". Como resultado de esto, aparecieron (entre otros métodos) las jaulas-batería.
En estas jaulas de dimensiones ínfimas, son confinadas tantas gallinas como sea posible. Bajo este sistema se “produce” la gran mayoría de los huevos que son comercializados en el mercado nacional e internacional.

Pero vamos desde el principio.

Huevos fecundados son llevados por miles a las salas de incubación. Estas salas están llenas de estanterías, y dentro de cada uno de sus cajones nacerán decenas de polluelos que pasarán a ser parte de la industria. Estos bebés jamás conocerán a sus progenitores ni a nadie parecido a una figura materna o paterna.

Debido al alto grado de hacinamiento, muchos polluelos tratando de nacer morirán aplastados por aquellos que hayan nacido antes. Otros, por la misma razón, nacerán con distintas malformaciones.

Como cualquiera puede imaginar, la industria de los huevos solo necesita hembras, y como en cada camada nacen indistintamente hembras y machos, estos últimos son inservibles para la industria.

Por lo tanto, junto a las miles de cáscaras de huevo y polluelos que nacieron con malformaciones, todos los bebés macho serán llevados a la trituradora o lanzados al basurero, en el que morirán sofocados, deshidratados o de hambre en unos cuantos días.
Estas criaturas, que debieron haber nacido libres, desarrollarse entre los de su especie, llegar a ser gallos plenos y autónomos, fueron condenados a una existencia en la que lo único que conocieron fue dolor, angustia, sufrimiento y muerte. .. simplemente porque el humano vió en ellos nada más que un "recurso".

Las sobrevivientes deberán pasar, sin embargo, muchas mas penurias que sus desdichados hermanos. Su segunda gran prueba será el corte de pico. Éste proceso se lleva a cabo con tijeras o hierros calientes que mutilan a las futuras gallinas, una por una, previniendo que sus picos vuelvan a crecer. Esto se suele hacer dentro de los 10 primeros días de vida.
El procedimiento genera un intensísimo dolor y sufrimiento posterior, malformaciones, infecciones e incluso la muerte.

El corte de pico es esencial para la industria de huevos por diversos factores. Por un lado, esto hace que las gallinas no elijan su alimento y por lo tanto coman cualquier cosa que les pongan por delante, por antinatural que sea para ellas (como la harina de pescado). Por otro lado, esto también disminuye las posibilidades de muertes por canibalismo, comportamiento muy frecuente dentro de la industria, debido al hacinamiento, stress y sufrimiento que deben soportar durante toda su vida, lo que provoca serios trastornos psicológicos.
De esta manera se puede hacinar a más gallinas, sin las pérdidas económicas que significa el que se picoteen hasta la muerte.

Una vez en su nuevo “hogar”, ellas pasarán sus vidas tan abarrotadas, que jamás podrán siquiera estirar sus alas. Sus patas serán cercenadas por los alambres sobre los cuales estarán obligadas a permanecer paradas durante la totalidad de sus miserables vidas. En estas jaulas muchas de ellas morirán, y la gran mayoría vivirá enferma debido a las condiciones deplorables en las que se encuentran.
Ninguno de sus intereses, por básicos que sean, son tomados en cuenta, simplemente porque para el humano éstos son inexistentes. Una gallina es una propiedad. Es una cosa. No tiene intereses, ni tiene derechos.

Todas las gallinas pasan por su período fértil, en el que ponen la mayor cantidad de huevos (ayudadas por un número no despreciable de hormonas y otras drogas que hacen aumentar la “producción”). Luego de éste período, pasan por otro bastante prolongado (para los estándares de la industria) en el que su producción disminuye o cesa. Para acortar este período, se les priva de alimento y agua, por al menos 2 semanas, para forzar la llegada del siguiente período fértil. Muchas gallinas morirán durante este proceso.

Así permanecerán por cerca de 2 años. Luego de esto, saldrán de sus jaulas por primera vez en sus vidas. Finalmente verán la luz del Sol, mientras son llevadas a un camión… que las llevará al matadero. El calvario que les espera aún es horrendo, pero al menos ya se vislumbra un fin.

Un fin a tanta miseria, dolor y sufrimiento. Un fin a una vida llena de privaciones y tortura.

Una vida en la que jamás pudieron cobijarse bajo las alas de su madre; en la que nunca pudieron darse baños de sol y tierra; en la que no pudieron siquiera abrir las alas. Una vida que jamás pudieron vivir.

Todo por la codicia del humano, que es capaz de cerrar sus ojos, olvidar la empatía y el respeto, y negar toda evidencia, para justificar el hacer de otros sus esclavos, tal como lo hiciera con otros humanos hasta hace no mucho tiempo.

Después de una vida en penurias, un corte en la garganta pondrá fin a sus vidas, y marcará quizás el reencuentro con sus, después de todo, “no tan” desdichados hermanos.

La ignorancia, es la principal arma del opresor. El conocimiento, es la principal arma de la justicia.
Tú puedes poner fin a esto. La decisión, está en tus manos, en tu plato y en tu boca.
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Nota al margen: El Veganismo no se basa en conceptos como la “crueldad”, ni en las formas que esta pueda tomar, sino en la empatía, el respeto y la justicia hacia todos los animales; por lo mismo busca poner fin a cualquier tipo de discriminación, opresión y/o explotación (a humanos o no-humanos indistintamente), sin importar si se lleva a cabo de manera industrial, familiar o individual. Es la injusticia en que se basan éstas, y no la manera en que se lleven a cabo, lo que fundamenta el movimiento vegano.

Dar a conocer la realidad que hay detrás de la explotación animal en el siglo XXI no busca graduar moralmente distintos tipos de explotación (buenos-malos, mejores-peores), sino simplemente informar a la población sobre los procedimientos estándar de la industria ganadera.
Samuel.

Friday, July 04, 2008

Comentario sobre Santuario Ballenero en Chile


Mientras se reunía la Comisión Ballenera Internacional en Santiago de Chile, para, entre otras cosas, debatir acerca de una posible reapertura de la caza comercial de ballenas, prohibida por la comunidad internacional desde 1986, la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, firmó dos decretos y un proyecto de ley que prohibirán la caza de estos cetáceos en aguas jurisdiccionales chilenas, convirtiéndolas en Santuario Ballenero.

Si bien, para las ballenas de hoy, este decreto representa una oportunidad para seguir viviendo, idealmente, "libres" de la codicia humana (al menos en aguas chilenas, al menos de forma letal y al menos por un tiempo), el problema de fondo, y que las puso en la situación actual, continúa siendo el mismo.

Leyendo y analizando artículos, noticias y las declaraciones de gente involucrada, es fácil darse cuenta de que en ninguna parte se habla del valor inherente que posee cualquier animal (en este caso las ballenas), por el solo hecho de ser seres autónomos, sintientes, y tener interés en su libertad, en su bienestar físico y psicológico, y en sus vidas.

Solo se habla de "preocupación por el medio ambiente y el desarrollo sostenible", por el "uso no-letal" de estos individuos, o sobre el hacerlo de manera "responsable y sostenible".

También se habla de lo terrible de la "caza indiscriminada" de éstos seres, para Bachelet, "uno de los mamíferos más hermosos de nuestro planeta".

Es más, la Presidenta de Chile dejó mas que claro el problema al decir que: "somos un país privilegiado al poseer este recurso natural".

"Recurso natural", "uso no-letal", uso "indiscriminado", "mamíferos hermosos".

Ni una sola mención de las ballenas como seres autónomos, auto-conscientes, con intereses.

Y claro, si para los humanos, los demás animales son solo cosas, cuyo único valor es el que nosotros decidimos darle. Son nuestras propiedades y por lo tanto los usamos según sea más beneficioso para nosotros el hacerlo.

Si Chile se opone a la caza de ballenas es porque no tiene intereses económicos en su matanza, sino en su "uso no letal". Se preocupa de su posible extinción por el daño medio ambiental resultante que afectaría al humano. Porque perderíamos una oportunidad turística. Porque nuestros hijos perderían la oportunidad de disfrutar de su belleza. Porque si no lo hace, se ganaría el repudio de la comunidad internacional, etc.

El valor intrínseco de las ballenas, para el ojo humano, no existe. Tal como no existe el valor intrínseco de los peces y otros animales marinos, que los que luchan por salvar a las ballenas matan y comen regularmente.

Como tampoco existe el de las vacas "lecheras" que son aprisionadas, esclavizadas, explotadas, torturadas, separadas de sus crías, y finalmente asesinadas, para que el humano pueda disfrutar un pedazo de queso o un vaso de leche.

Y así con las gallinas "ponedoras", ratones "de laboratorio", animales "de compañía", "de circo" o "zoológico".

Todas y todos son medidos y valorados según el beneficio que el humano saca de ellos. Su valor no va más allá de uno utilitario que el humano define.

Y ciertamente, estas moratorias o decretos de protección son temporales y dependientes de la estabilidad y número de las poblaciones pertenecientes a determinadas especies. Es razonable, sino esperable, que una vez que éstas dejen su estado de “vulnerables” o “en peligro de extinción”, su matanza vuelva, tal como ayer, a proliferar alrededor del mundo.

De esta manera, podemos pasarnos toda la vida "protegiendo" especies en peligro de extinción, o las que esté de moda proteger; dedicar grandes cantidades de tiempo, esfuerzo y recursos en estas medidas parche.
Pero el abuso, esclavitud, tortura y matanza continuará, mientras no ataquemos el problema de fondo, y no rechacemos la noción de que los demás animales son nuestros recursos.

Si hemos de cambiar en algo el paradigma actual, debemos dejar de verlos y tratarlos como medios para nuestros fines, y aceptar su autonomía, sus intereses y su libertad.
Cualquier medida que pase por alto esto, aparte de no representar "un paso en la dirección correcta", no hace mas que reafirmar la noción de que los demás animales son solo recursos que el humano puede utilizar para su beneficio.
Sin duda, la tarea es ardua y puede que el objetivo sea difícil de alcanzar, pero para las víctimas, cuyas vidas están en juego, no hay segundas oportunidades. Es nuestra responsabilidad luchar por lo que nos parece justo y avanzar hacia ese mundo que queremos construir, sin vacilar ni dar pie atrás.

Samuel.

No queremos aceptar como nuestros iguales, a los animales que hemos convertido en nuestros esclavos” – Charles Darwin

Tuesday, June 17, 2008

La Negación del “Otro”

“En realidad, otro problema que creo debemos enfrentar, es que en cualquier punto particular de la historia humana, la gente no ha entendido lo que es la opresión. Es algo que aprendes. Si volvemos hacia, digamos, mis padres o mi abuela, ella no pensaba que estaba siendo oprimida por ser parte de una familia super patriarcal donde el padre podía ir caminando por la calle y no reconocer a su hija cuando ella venía—no porque él no supiera quién era ella, sino porque no se supone que le hagas señas a tu hija. No se sentía como opresión. Sólo se sentía como que así es la forma en que funciona la vida…Pero, como cualquiera que haya estado involucrado en cualquier tipo de activismo sabe—digamos el movimiento por las mujeres—una de las primeras tareas es hacer que la gente comprenda que están viviendo bajo condiciones de opresión y dominación. No es algo obvio, y quién sabe qué formas de opresión y dominación estamos simplemente aceptando, sin siquiera notarlas.” - Noam Chomsky

Durante miles de años ya, la especie humana se ha caracterizado por formar estratos y jerarquías, no solo dentro de sus sociedades, sino también entre sus sociedades particulares y otras, e incluso entre el humano como especie y el resto del mundo natural (junto a todos sus habitantes no-humanos).

Creamos, y posteriormente justificamos, el que exista un grupo que ejerce su supremacía y otro que es subyugado. Así nace el hombre que domina a la mujer; El blanco que domina al negro; El civilizado que domina al salvaje; El rico que domina al pobre; El humano que domina al animal.

Creamos unos grupos aparte, unos “otros”, a quienes medimos según sus “carencias” en comparación con nosotros mismos; carencias que, a su vez y a través de nuestro prisma, hacen de ellos “inferiores”.

Así, llamamos a la siempre conveniente “Ley Natural”, y reclamamos que nuestras jerarquías, si bien a ratos pueden ser “lamentables”, son parte “fundamental” de la vida. Así son las cosas y nada se puede hacer al respecto.

De ahí en más, la línea divisoria trazada, notoria y artificial, comienza a convertirse en invisible y “natural”. El opresor deja de sentirse como tal. El oprimido deja de notar su opresión. Y la vida sigue su curso.

Pero llega el momento en que el oprimido no puede sostener la injusticia y vuelve a notar la opresión; levanta su voz y cuestiona el paradigma reinante. Y así aparecen las Rosa Parks y los Luther King. El movimiento feminista, la liberación homosexual, y la lucha por la auto-determinación de los pueblos arraigados.

El problema, sin embargo, es más difícil cuando quienes están siendo oprimidos no tienen voz “comprensible” que levantar, y su opresión es llevada a cabo de forma casi unánime alrededor del mundo. Ya no hay separación hombre/mujer, negro/blanco, ni rico/pobre.
Sólo existe el “humano”. ¿Y el otro? “Animal”.

Partiendo por negar nuestra propia naturaleza (y toda evidencia científica al respecto), creamos una falsa dicotomía humano/animal como parte fundamental de nuestra mentalidad opresiva. Jerarquizamos e inventamos una visión piramidal del mundo donde el humano (quién, según esta visión, no es un animal) se ubica en la cumbre, y las demás especies animales, por debajo.

Ya tenemos el grupo aparte. Los “otros”.

Luego, los medimos y comparamos convenientemente, arguyendo supuestas “carencias” para justificar su “inferioridad” (“que no razonan, que no son auto-conscientes, que actúan solo por instinto”, etc.) y seguimos el mismo camino utilizado para dominar a otros humanos, hasta llegar, nuevamente, a la supuesta “Ley Natural”. Pronto, la línea divisoria desaparece.

Lamentablemente, ésta vez los oprimidos dependen de sus opresores, y de que éstos sean quienes levanten su voz y cuestionen la injusticia del paradigma reinante.

Notar la opresión que nos es invisible (debido a una vida entera de socialización y aceptación de ésta) es difícil, en especial cuando incurrimos en ella, y disfrutamos de los efectos colaterales de este privilegio de especies, en cada merienda (en que comemos un pedazo de queso, bebemos leche o comemos huevos), o cada vez que nos ponemos el par de zapatos de cuero favorito.

Sin embargo, basta con que pensemos empática y críticamente para que dejemos de ver a estos “otros” como meros recursos, medios para nuestros fines. Para que entendamos y aceptemos su autonomía, su libertad y sus intereses, y dejemos de verlas y verlos como “proveedores” de alimento (o como alimento ellos mismos), como potencial “vestimenta” o como medios para nuestra diversión, compañía o provecho.

En definitiva, para dejar de verlos y tratarlos como simples cosas que podemos usar para nuestro placer y beneficio.

La justicia y el respeto, la paz y el amor, no son cosa de otros, sino nuestra.

La decisión es tuya.


“Veganismo es en verdad la afirmación de que donde existe el amor, la explotación desaparece” - Leslie Cross

Samuel Álvarez

Wednesday, May 28, 2008

News

Desde hoy, este blog se vuelve una iniciativa conjunta entre Samuel Álvarez y mi persona. Quienquiera de los dos tenga algo digno de ser publicado podrá "subirlo". Agregaremos el nombre para que quede explicitado quién ha escrito lo publicado.

Saludos

Diego.-

Animales Abandonados en Chaitén... ¿Por Qué?

Tras la evacuación de la población humana residente en Chaitén, un número creciente de ciudadanos comenzó a manifestar su inquietud por aquellas y aquellos residentes que quedaron atrás, bajo la gran nube de cenizas proveniente del volcán: cientos de animales domesticados, que fueron abandonados a su suerte (¿muerte?).



Cadenas por e-mail, información en páginas web e incluso colectas en universidades dan cuenta de la campaña en “ayuda de los animales de Chaitén”. Y si bien la buena voluntad y dedicación de quienes están trabajando en la campaña no se puede poner en duda, ni ser mirada en menos, creo que hay una “gran nube” entorpeciendo nuestra visión sobre este tema.

Antes de preguntarnos por qué fueron abandonados esos animales, creo que el cuestionamiento debiera ser, en primer lugar: ¿Por qué están esos animales ahí?

Y la respuesta es simple. Fueron llevados ahí por un grupo de humanos para ser utilizados/explotados ya sea como transporte (caballos), por su compañía (perros y gatos) o para convertirlos en comida (vacas). Para la mayoría de nosotros, estos animales no son más que recursos, medios para nuestros propios fines. Son considerados nuestra propiedad, cosas que podemos usar como mejor nos parezca.
Por lo mismo, no debiera sorprendernos que una vez que dejan de ser productivos o que su mantenimiento requiere un gasto mayor que el que reembolsan, sean descartados o abandonados como cualquier otra cosa o máquina.

El problema mayor (y que al parecer muy pocos visualizan) es que esto no sólo sucede en Chaitén sino en prácticamente todas las sociedades humanas contemporáneas alrededor del planeta, en las cuales los demás animales son considerados nuestra propiedad. La única diferencia es que en la mayoría de éstas, los responsables directos de la muerte de estos animales no son volcanes sino todos aquellos de nosotros que optamos por consumir productos de origen animal.

Cada vez que optamos por comprar una bandeja de huevos, no sólo pagamos por la esclavitud y explotación de cierto número de gallinas, sino también por la muerte temprana de todos los polluelos macho que son “no-productivos” para la industria, y por la posterior muerte de todas estas gallinas una vez que su productividad deja de satisfacer los estándares comerciales.

Cada vez que optamos por comprar una caja de leche o un trozo de queso, no sólo pagamos por la esclavitud y explotación de cierto número de vacas, sino también por la muerte temprana de quienes debían ser los receptores de la leche, los becerros macho que son “no-productivos” para la industria (o pasan a ser parte de la industria de la carne de ternero), y por la posterior muerte de todas estas vacas una vez que su productividad deja de satisfacer los estándares comerciales.

Ya sea para comer sus cuerpos o sus secreciones, para vestirnos con sus pelos o pieles, para divertirnos a sus expensas o para experimentar en ellas y ellos, billones de animales no-humanos son privados de libertad, explotados, torturados y asesinados simplemente porque los consideramos simples cosas cuyo único valor es el que el humano les asigna, un valor utilitario que sirve nada más que para satisfacer nuestros placeres más superficiales.

Si hemos de evitar futuras tragedias como la que está sucediendo en Chaitén, debemos ir a la raíz del problema – el status de propiedad de los demás animales-, lo cual significa que debemos dejar de considerarlos y tratarlos como meros recursos o productos.

Si hemos de tomar, seriamente, en consideración los intereses de los demás animales, entonces debemos rechazar la noción de que son nada mas que instrumentos, que solo poseen el valor que nosotros les asignamos (un valor utilitario e instrumentalista). Sólo así estaremos luchando por todas y todos, no solo por unas pocas y pocos. Sólo así estaremos luchando por los miles que mueren a diario en nuestras propias ciudades, en granjas e industrias, y no solo por algunos que puedan morir en un lugar remoto.

En otras palabras, debemos empezar a lidiar con la enfermedad, no solo con sus síntomas.
La enfermedad, es el considerar a los demás animales como "cosas", medios para nuestros fines.

La cura, es veganismo.

Escrito por Samuel Álvarez

Monday, January 14, 2008

El Veganismo NO es una Tribu Urbana

Escribo esta entrada para aclararle a todos aquellos que aún permanecen ignorantes sobre el veganismo y los derechos de todos los animales. Una causa que para muchos en nuestros país aún permanece en las sombras de la cultura suburbana, por lo que no se han enterado de ella, y que para muchos otros que sí la conocen constituye sólo una arista más de un movimiento juvenil que los jóvenes usan para buscar identidad, una llamada tribu urbana.

Esta idea se ha posicionado principalmente gracias a los medios. Sin embargo, ésta percepción no podría estar más errada. Quisiera zanjar este tema aclarando por qué el veganismo no cae dentro de la clasificación de tribu urbana y no lo hace por dos razones básicas. Primero, las tribus urbanas se caracterizan por carecer de un discurso político (a lo más presentan un discurso afectivo). Son movimientos que se centran principalmente en la estética. Si analizamos las tribus urbanas nos daremos cuenta que todos los integrantes de una determinada tribu comparten una manera de vestirse (de peinarse o de maquillarse) similar. Es así como los oshare, los visual, los góticos, los punk, los pokemones, etc, todos tienen su estilo estético característico. Sin embargo, en el caso del veganismo no es así. Al caminar por la calle nadie sabrá que soy vegano. Es más podría vestirme como gótico, metalero o pelolais y ser vegano de todas formas y nadie podría identificarme de no hablar conmigo. La razón es simple, el veganismo consta de un discurso político y este discurso es "todos los animales somos iguales". Así el veganismo aparte de ser un estilo de vida es una declaración política bastante bien definida en la que se le dice al mundo qué pensamos y qué no nos parece (la explotación de los demás animales) contando además con grandes ideólogos que han trazado las bases de la teoría ética que lo sostiene.

El segundo punto, y con el que termino, es que las tribus urbanas están integradas casi exclusivamente por adolescentes y niños, todos buscando un lugar para encajar, un lugar en la sociedad. Este criterio no se aplica en el caso del veganismo pues veganos hay en todo el mundo y de todas las edades, desde recién nacidos hasta ancianos. No está enfocado en uno sino en los demás, no es para mí sino por mí para los demás, para los animales no-humanos. El que el rango etario de veganos esté en la adolescencia es exclusivamente porque el movimiento recién está afiatándose en nuestro país. En países como España existen activistas de 40 años (aquí en Chile conozco de 30, pero son pocos) y en Inglaterra hay activistas que cruzan las 6 décadas. Es sólo una cuestión de cuándo comenzó el movimiento. Dentro de 20 años en Latinoamérica tendremos muchos activistas por sobre los 40 años de edad entre los que espero contarme yo.
Diego Andrade.-

Tuesday, November 13, 2007

Sobre la Violencia en un Vaso de Leche




En determinada ocasión, fui cuestionado por una prosélita de una religión oriental (que tiene entre sus dogmas principales el vegetarianismo) acerca de los fundamentos que soportan al veganismo. El comentario fue el siguiente:


"Pero insisto que no es violencia el consumo de lácteos que no lleven gelatina.si no les sacan la leche a las vacas les da mastitis y yo como madre si se que duele montón"


A continuación analizaré esta afirmación de dos maneras distintas: primero, considerando la noción que generalmente se tiene de "violencia" y, segundo, cuestionando esta noción.
Cuando un ser humano común y corriente nos habla de violencia, usualmente la noción que tiene de ésta se ciñe a lo que se ha llegado a denominar "violencia física", separándola de otros tipos de violencia como la "violencia sicológica”


Volvamos entonces al cuestionamiento de nuestra amiga, que en pocas palabras se resume a: "la leche se obtiene sin violencia contra las vacas", si mal no interpreto. Miremos la realidad. La mayor parte de la población humana se concentra en las ciudades hoy en día. Sin ir más lejos, en nuestra capital (Santiago de Chile) existe una población estable de más de 5 millones de individuos (un tercio del total nacional). Entonces, para la mayor parte de las personas humanas, la única forma de obtener leche es comprarla envasada, es decir, proveniente de una gran compañía que se abastece de granjas industrializadas. ¿Y qué sabemos que ocurre en estas granjas industriales? Bueno, aquí las vacas pasan todas sus vidas encadenadas y/o confinadas en espacios apenas más grandes que su propio cuerpo, siendo la duración de su existencia reducida a tan sólo 4 años (de los 20 que son naturalmente). Es decir, son obligadas a vivir prácticamente sin movimiento alguno durante un quinto de su esperanza de vida natural, tan sólo para que luego sean llevadas al matadero donde se convertirán en la carne que otros no-vegetarianos consuman. Sin mencionar el escalofriante asunto de que, como la leche de una mamífero se produce cuando ésta está embarazada, son constantemente embarazadas a la fuerza para que la leche producida por el embarazo vaya a parar a estómagos humanos (y su cría será, obviamente, asesinada para consumo).


Entonces, ¿acaso ser forzada a embarazarse y abortar una y otra vez para luego ir a parar al matadero inexorablemente, luego de una vida encadenada no es violencia física? Y más aún, nos hemos topado con la ineludible realidad de que no sólo esta vaca es receptora de violencia física, sino que además, derivada de ésta, y a través de su sintiencia, viene una violencia sicológica que se manifiesta en la angustia, el dolor y la pena que se generan de la miserable vida que le es impuesta. Luego, podemos concluir que si usted bebe leche producida en una granja industrial ésta sí se obtuvo con violencia (igual a violencia física más violencia sicológica).Sin embargo, y quiero hacerlo notar y ser enfático en esto, el argumento que he dado más arriba es, y no puede ser de otra forma, inherentemente neo-especista, pues jamás he dejado de considerar a la vaca como una propiedad. Debo aclarar que sólo lo he esgrimido para que -junto con la siguiente argumentación- quede zanjado el tema desde todos los puntos de vista y se aprecie que la violencia es inevitable cuando se explota a un ser sintiente. Aclarado esto, continuemos.Dije anteriormente que cuestionaría la definición de violencia como estrictamente "violencia física". En parte ya lo he hecho al mencionar que la concepción original de violencia ha sido desglosada en diferentes manifestaciones de violencia, ya sea violencia física o sicológica. Ahora bien, no es necesario agredir a alguien (ya sea verbal o físicamente) de manera activa para estar en presencia de un acto violento. Uno puede violentar a otro individuo de forma pasiva por medio de privarle de su libertad. Este es el caso de las llamadas "granjas tradicionales" en las que, quizás, las vacas (y otras/os animales) tengan un espacio de confinamiento mayor. No obstante, sin importar el tamaño de su celda, éstas/os son prisioneras/os.Supongamos que yo tuviera una hija y que, al crecer, la mantuviera siempre confinada a un espacio limitado -pero sin cadenas- para que me proporcionara su leche para la venta. Parte de esta leche podría o no podría ser bebida por un/a hijo/a propio/a de ella, incluso podría yo tratarla de forma "humanitaria" (digamos, considerada), pero sin falta una gran porción de ésta sería vendida a otros humanos para yo lucrar. Sin importar lo que me hija quisiera, ésta permanecería donde yo deseo para mi beneficio económico personal. ¿Es esto violencia? ¿Acaso no estoy violentando la libertad de mi hija? La libertad es un derecho y los derechos pueden ser violentados, trasgrediéndolos. Arrebatar la libertad de mi hija, tratarla como mi propiedad, es violentar sus derechos (por ende, infravalorar sus intereses) y, por igual consideración de intereses, hacer lo mismo con cualquier ser sintiente es igualmente violentar su propia libertad. Es irrelevante -para propósitos morales- si la/el individuo prisionera/o tiene un metro cuadrado de prisión o cien metros cuadrados, éste sigue siendo un prisionera -y un esclavo, en el caso de las/os no-humanas/os.Entonces, llegamos al quid del asunto: es imposible tratar a otro ser sintiente como propiedad y no violentarlo de alguna manera, pues la esclavización es violencia contra el/la esclavo/a.Por lo tanto, hemos visto que, no importa cómo se obtenga, mientras uno consuma leche de alguna animal no-humana, estará siendo cómplice de un acto de violencia contra ella. Es decir, ya seas no-vegetariana/o o vegetariana/o estarás participando en la esclavización/explotación (violencia al fin y al cabo) de algún animal. Así las cosas, pareciera que la violencia contra los demás animales es inevitable... pero no es tal. Es tan fácil como adoptar el veganismo y dejarás de ser parte del problema.Finalmente, quiero concluir diciendo que sin importar la definición de violencia que se ocupe, lo importante es que no existe ninguna justificación moral para tratar a los demás seres sintientes como nuestra propiedad y explotarlos a nuestro antojo. Hacerlo, apoyarlo o justificarlo es simplemente caer en el especismo, sin importar lo que se diga.


Si eres un agente moral, hazte vegana/o.
Diego Andrade.-
PD: Se puede ver lo que dice la Rae sobre el adjetivo "violento" aquí.


PPD: Sobre la mastitis. La inflamación de la mama se produce si la leche no es extraída. Las mamíferas producen leche para alimentar a sus crías (como ya he dicho más arriba), por lo tanto, ésta debe ser extraída por sus crías a través del proceso de amamantado. De mediar una situación de inflamación antinatural es debido exclusivamente impuesta por las/os humanas/os a través de la selección artificial y la perpetuación de genes beneficiosos para el bolsillo humano.

Tuesday, October 30, 2007

Falacia de Ambigüedad por División

Una de los errores lógicos (o falacias) en que con mayor fracuencia incurrimos es la llamada ambigüedad por división o falacia ecológica. La ambigüedad por división ocurre cuando suponemos que la propiedad de algo es compartida por sus partes o que la propiedad de un grupo de seres es compartida por cada individuo del grupo. Por ejemplo, si yo construyo una montaña de latas de aluminio, cayendo en la ambigüedad por división, diría:"Las latas son muy ligeras, por lo tanto esa montaña es ligera". Pero dependiendo de la cantidad de latas que constituyan la montaña, ésta podría pesar incluso toneladas.

Cuando nos referimos a humanos, suponemos que todos los humanos de un mismo país presentan las mismas características:
"Todas las brasileñas son buenas futbolistas", "todas las ingleses son flemáticas", "todas las chinas son trabajólicas", etc.

En este caso, el error también es conocido como falacia ecológica.
Asimismo, ocurre todo el tiempo que los humanos nos atribuimos logros de otros individuos, suponiendo que aquel determinado logro pertenece a toda la "humanidad", una suerte de patrimonio de la especie. Por ejemplo, frecuentemente se citan todo tipo de logros científicos y tecnológicos, como también arquitectónicos, como muestras de la "grandeza humana" (como las pirámides de Egipto, el computador, el teléfono, etc) sin tener en cuenta que éstos han sido alcanzados por un individuo o grupo de individuos determinado. Yo, personalmente, no sé cómo construir un avión o televisor ni un computador, y ni siquiera puedo, vagamente, describir cómo éstos funcionan. Asimismo, jamás podría construir una pirámide.
En la película "Yo, Robot" (I, Robot) -basada en la serie de cuentos de Isaac Asimov- podemos ver una alegoría que, aunque probablemente no intencionada, ilustra muy bien la cuestión. Sonny, el robot con sentimientos, es cuestionado por el detective Spooner -un humano- tras oír la declaración de que el primero podía soñar. Spooner dice algo así (no tengo el texto exacto pero la idea está):
"Los robots no pueden soñar. Los humanos podemos soñar, incluso los perros sueñan (1) pero los robots no. Los robots son sólo máquinas sin alma. ¿Acaso sabe un robot lo que es escribir una pieza musical? ¿Puede un robot pintar una obra maestra o escribir una sinfonía?"
A lo que Sonny, el robot, responde:
"¿Puede usted?"
Muchas veces se intenta justificar la explotación de los animales no-humanos "argumentando" con esto de la "grandeza humana". Pero igualmente yo podría decir, usando la falacia de división, que los seres humanos somos egoístas, malvados, asesinos, etc, atendiendo a todas las guerras que se han peleado y se pelean en la actualidad. No todos los humanos somos iguales, de hecho, somos todos distintos. (De cierta forma esto ocurre por un sesgo de foco).

Pensemos en lo siguiente:

David dice: la humanidad es superior a todos los otros animales. Sólo la humanidad ha creado la lengua, las pirámides, la Torre Eiffel, la biotecnología, el computador, la internet. Sólo la humanidad ha ido a la Luna, sólo nosotros somos capaces de amar.

David ha incurrido en la falacia ecológica al suponer que todos los humanos han creado aquellas cosas o poseen aquellas cualidades. Así las cosas, ¿cuál es la diferencia con decir lo contrario:

"La humanidad es inferior a todas las otras especies animales: sólo la humanidad es capaz de librar guerras interminables, matar a millones de seres de una vez, mentir, contaminar agua, cielo y mar, ingerir sustancias que destruyen su salud, suicidarse", etc.

Preguntémonos, ¿cuál es la diferencia entre estas dos proposiciones? La verdad es que ninguna y ambas poseen la similtud de ser falacias de ambigüedad por división.

No es cierto que "las/os humanas/os" seamos más inteligentes que los demás animales, es simplemente que nuestros cerebros son distintos. Más aún, existen seres humanos que podrían ser considerados por algunos como "mentalmente inferiores" que algunos animales no-humanos como se da en el caso de los recién nacidos o de los humanos con serio daño neurológico, o con personas con serio retraso mental. Es científicamente evidente que muchos otros animales poseen capacidades cognoscitivas superiores a estos últimos.

Pero más allá de lo anterior, debemos cuestionarnos cómo ser "más inteligente" puede ser considerado como un criterio para discriminar moralmente a otros. Sea esto, ¿cómo se relaciona ser "Intelectualmente superior" con esclavizar, maltratar y matar a otros individuos? El enfocar la inteligencia como criterio de inflexión entre lo correcto y lo incorrecto es erróneo pues es arbitrario y convenientemente seleccionado.

Basta darse cuenta que no usamos el criterio de la supuesta "inteligencia" contra otros seres humanos, ¿no? Nadie anda por ahí matando humanas/os y justificándolo porque su coeficiente era menor que el de una/o . Pero ya me he alejado un poco del tema.
(1) Un comentario ligeramente especista, de todas formas.

Sunday, October 21, 2007

Deshaciéndose de vestigios especistas

Lógicamente, es muy probable que después de hacernos veganas/os aún carguemos con nosotras/os por mucho tiempo artefactos, utencilios, muebles, ropa u otras cosas que han sido parte de la explotación animal o han sido fabricados con animales no-humanos. Esto es casi inevitable debido a que la explotación de los animales no-humanos es universal y prácticamente transversal a todas las actividades realizadas por la humanidad.Por supuesto que una vez cambiada nuestra manera de pensar, jamás volveremos a ver con los mismos ojos aquella chaqueta de cuero que antes usábamos para llamar la atención de una manera que pensábamos positiva. Es bastante probable también que no seamos capaces de ponérnosla otra vez por motivos emocionales, por repulsión.Por esto, quizás muchas/os se hacen la pregunta: ¿debo seguir usando estas zapatillas de cuero (que compré antes de transformar mi estado de conciencia al veganismo)? Mi respuesta es simple: es tu opción.Es distinto usar la ropa que aún te sobra de tu época pre-vegana a comprar cosas especistas una vez vegana/o. Básicamente depende de ti si continúas usando lo que te ha sobrado por el resto de su vida útil.Sin embargo, no puedo evitar sino dar a conocer mi opinión respecto al tema.Cuando adopté el veganismo tenía en mi poder una chaqueta confeccionada con piel de un animal no-humano. Más allá de que por asco no podía usarla, me pareció que un objeto tan llamativo se prestaría tanto para promover la compra de chaquetas de cuero como para ser blanco de falacias ad hominem (para leer más sobre esto, click aquí), y yo no quería que ninguna de estas situaciones se diera, por lo tanto decidí no usarla nunca más, aún cuando le quedara vida útil.Pero por otro lado, aún me quedaban unas zapatillas no-veganas en muy buen estado y continué usándolas -y continúo usándolas- esperando que pierdan su utilidad. Esto lo justifico de cuatro maneras distintas. La primera, una prenda como las zapatillas que se usa al nivel del suelo es dificilmente apreciable en las situaciones comunes de socialización y sobre todo teniendo en cuenta que son negras. La segunda, no me gusta fomentar el consumismo porque lo considero nocivo para la conducta humana y jamás me compro una prenda -o cualquier otra cosa- si ya dispongo de algo similar que cumple la misma función. Por ello, siempre me gusta tener lo menos posible de ropa en mi armario.Tercero, por un tema ecológico relacionado con generar demanda de productos que luego son basura que no se reciclará. Cuarto, por un tema económico.
En conclusión, hasta el momento pienso que es decisión de cada una/o pero si mis reflexiones te sirven para tomar una determinación, mejor aún.

"Si no lo hago me muero" o Falacia de Bifurcación (o falacia de Blanco o negro)

Este sofisma ocurre cuando alguien hace parecer que sólo existen las alternativas de comer animales no humanos o morir. Es usual oír:

"O como animales [no-humanos] o me muero. Si tengo que elegir entre una vaca y mi vida, debo comerme a la vaca".

Por esa razón, esta falacia también es conocida como "blanco o negro", porque deliberadamente obvia que existen otras opciones que las que se presentan. De hecho, es OBVIO que existe una tercera opción: ser vegana/o, porque de no ser así, yo estaría muerto y sin vida no puedo escribir esto.

Argumentum ad hominem

Una de las falacias más comunes en las discusiones sobre veganismo y equidad animal -así como en todos los debates sobre temas controversiales que existen. Significa literalmente "argumento dirigido al hombre" (tomado como especie, es decir, "humana/o") y existen dos variedades de este sofisma: la forma abusiva y la circunstancial.La primera, llamada forma abusiva, consiste en rehusarse a aceptar una afirmación hecha por alguien y argumentar este rechazo en base a críticas a la persona que las hizo, y no rebatir sus razonamientos como debiese ocurrir.
Por ejemplo, si yo te explicase que debes ser vegana/o y tú me respondieses que yo le soy infiel a mi esposa, estarías cometiendo un argumetum ad hominem abusivo. No estarías rebatiendo mis argumentos y, sin importar si yo soy infiel o no, puedo decir la verdad sobre otro tema determinado, en este caso, los derechos animales.
Sin embargo, existe una segunda manera de usar un argumentum ad hominem abusivo, la cual consiste en rechaza una afirmación sosteniendo que ésta fue también expresada por una personalidad socialmente condenada o fácilmente criticable. Un ejemplo frecuentemente repetido es:"Adolf Hitler también era vegetariano"En la afirmación anterior se intenta, artificialmente, unir el holocausto con el vegetarianismo a través del dictador nazi (1). Pero el hecho de que Hitler haya sido vegetariano no dice absolutamente nada acerca del vegetarianismo o de los vegetarianos en general. No porque Hitler lo haya sido eso va a significar que, por ejemplo, los vegetarianos sean violentos, asesinos o que estén equivocados. Stalin no era vegetariano, ¿quiere esto decir que los no-vegetarianos son asesinos también (2)? Por otro lado, Gandhi era vegetariano entonces el argumento se desmorona completamente. La segunda forma de este sofisma es intentar persuadir a alguien de aceptar una afirmación que uno ha hecho apelando a las circunstancias particulares de esa persona. Un ejemplo textual de un documento online sobre lógica y falacias:"... por lo tanto es perfectamente aceptable matar animales [no-humanos] para la alimentación. Espero que no lo discuta porque le veo feliz y contento con sus zapatos de cuero". (3)El argumentum ad hominem es una falacia porque la verdad de una afirmación no depende en absoluto de la persona que la emite. Ya sea que un asesino en serie, el Papa, un Premio Nobel de la Paz o Juan Pérez haga una aserción, la validez de esta sólo dependerá del razonamiento lógico que se haya efectuado y no de quien lo haya efectuado. Si es lógicamente correcto, entonces no importa quien lo diga.Suponiendo que quien nos está diciendo que todas/os las/os animales somos equivalentes sea un conocido mitómano, esto quizás ponga en duda su aseveración pero sin embargo no probará que su afirmación sea falsa.

(1) Aún cuando es lógica y moralmente irrelevante, no está claro si Hitler era realmente vegetariano.
(2) Bien, en el caso de que asesinen a animales no-humanos, sí lo son, pero esto es irrelevante para esta discusión pues ellos no son concientes de esto.
(3) Los corchetes [] los he agregado yo.

Sunday, September 23, 2007

¿Es Comer Una Acción Moral?

Por Diego Salvador Andrade Yánez, Director de Animalismo
Editado y aprobado por Alejandro Steve Ayala Polanco, Presidente y Fundador
Homo Vegetus

Para entender lo que es una acción moral, primero debemos conocer qué significa moral, y de paso cuál es su relación con la ética. Porque ética y moral, aunque en la vida cotidiana se ocupan como sinónimos (que para efectos prácticos está bien), en realidad tienen un significado ligeramente diferente.

Moral son todas aquellas reglas de conducta que se nos han enseñado desde nuestra más tierna infancia con el motivo de regular nuestras acciones que tienen repercusión sobre los demás; ética es la reflexión consciente que hacemos de estas normas para determinar, libremente, cuáles hemos de seguir y cuáles no y el por qué de éstas. Entonces, la moral separa lo bueno de lo malo y la ética nos dice si esto es correcto o no. Así, vemos claramente que la ética es temporalmente posterior a la moral. Pero esto no significa que, necesariamente, ambas entren en conflicto; todo dependerá de la reflexión que haga cada humano de las normas morales que le han sido entregadas, decidiendo si éstas son adecuadas o no (1).

Teniendo esto claro, podemos ahora decir que existen distintos tipos de acciones que realizan los humanos, estando entre ellas las acciones morales, las que se pueden definir así: acciones que repercuten sobre los demás y que el humano realiza libremente, esto es, conscientemente (2). Por lo tanto, no todas las acciones que realizamos pertenecen al ámbito de lo moral pues es necesario que la decisión que lleva a ésta sea consciente y libre. Y además, una misma acción no es moral para todas/os porque se requiere que el individuo que la realiza sea capaz de distinguir entre lo bueno y lo malo, es decir, sea capaz de percibir las consecuencias de sus acciones (3). Así, los no-humanos no constituyen agentes morales, como tampoco lo son algunos humanos como personas con discapacidad mental o los infantes.

Sin embargo, la mayoría de los humanos sí somos capaces de percibir las repercusiones que nuestras acciones tienen en el mundo. Es por esto que nos regimos por normas morales que pretenden minimizar el daño que les hacemos a otras/os. El problema estriba cuando, a pesar de ser capaces de hacerlo, a pesar de nuestra libertad, no somos capaces de romper el condicionamiento social en el que hemos nacido para hacer una crítica de nuestra moral. Es necesario el escepticismo, que nos cuestionemos firmemente las conductas morales que nos han implantado para descubrir una ética evolucionada, acorde a los tiempos que vivimos. Sea esto, debemos romper el condicionamiento y aceptar la libertad de elegir que cada uno de nosotras/os tiene (4).

Pero, ¿qué tiene que ver todo lo anterior con la adopción del vegetarianismo o veganismo? La respuesta es que mucho. Históricamente, el comer no ha sido considerado como una acción moral, sino que como una acción mecánica (2). Esto se refiere a que nosotros comemos por necesidad, por instinto, mas esto no involucraría una decisión entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo incorrecto. Esto no es exacto porque en esto confundimos el comer con el nutrir (5). Nuestro cuerpo necesita nutrirse, esto es absolutamente necesario y universal para todos los seres humanos, y es una acción claramente instintiva y mecánica o inconsciente, si se quiere. Pero al comer, nosotras/os elegimos con qué nos nutrimos. Todas/os debemos nutrirnos, pero la acción moral está oculta en qué es aquello que escogemos para proporcionarnos los nutrientes que nuestro organismo necesita, si elegimos una legumbre u hortaliza o un ser sintiente como un cerdo o una vaca.

Indiscutiblemente, una dieta basada en el omnivorismo tiene tremendas consecuencias en el entorno, tanto para los no-humanos (lo central del asunto) como para los humanos y el medio ambiente. No ser vegetariana/o implica no sólo la esclavización y tortura de los animales no-humanos, sino que además tiene un costo ecológico ingente para el planeta, a la vez que imposibilita la distribución equitativa del alimento en la población humana mundial. Entonces, si las consecuencias de aquella acción (no ser vegana/o) están a la vista, ¿qué hace falta para que los humanos tomen cartas en el asunto? No podría ser más simple y más complejo: que se cuestionen su moral.

Si no se nos enseña a rechazar el dogmatismo, a evitar lo a priori sin que medie reflexión por nuestra parte, entonces la contienda siempre será desigual. Aquellas/os que aún son pre-vegetarianas/os, a diferencia de quienes ya somos veganas/os, no se han percatado que cada vez que se sientan a almorzar, cada vez que acuden a un restaurante, cada vez que compran un hot-dog en la calle, están siendo partícipes de una acción moral negativa que decanta en la esclavización y asesinato de seres sintientes, en la destrucción ecológica, en el deterioro de la salud y en la hambruna mundial. Todo esto está claro si uno decide verlo, si uno rompe el condicionamiento antropocéntrico, el cual se nos ha impreso en nuestras células neuronales desde que por primera vez se nos alimentó con la leche que el cuerpo de otro animal había hecho para su bebé.

“Si quieres cambiar el mundo, cámbiate a ti mismo” (Gandhi)

La cita precedente coincide de cierta manera con el existencialismo de Sartre, al decirnos que cuando nos elegimos, elegimos a los demás (4); es decir, que cuando nos elegimos veganas/os, lo que queremos decir es que todas/os las/os humanas/os debiesen ser veganas/os. Sin embargo, en la actualidad no basta con esta declaración política que significa el veganismo. En el mundo de hoy el condicionamiento antropocéntrico de la mano de los intereses económicos se halla con aliados poderosos: los medios de comunicación, el marketing, fuertes elementos a través de los cuales se llama al dogmatismo, a la no reflexión. Sin embargo, estos mismos elementos pueden ser ocupados para luchar a favor del veganismo.

Por todo lo anterior es necesario que quienes ya hemos abierto los ojos y hemos abrazado nuestra libertad, ayudemos a los demás a ver la ropa sucia que se oculta bajo la alfombra de la inercia social. Es necesario educar a nuestras/os compañeras/os de especie, no atacarlas/os. No debemos olvidar que prácticamente todas/os quienes hoy somos veganas/os algún día no lo fuimos y tampoco habíamos tomado conciencia de estos asuntos. Si alguien nos hubiera atacado en aquella época tal vez nosotras/os también hubiésemos reaccionado sellando herméticamente nuestra mente para no dejar entrar la moralidad en el comer. Es como tan sabiamente decía Ghandi: “No es posible introducirle nuevas ideas a un hombre si se le corta la cabeza, ni se infunde un nuevo espíritu a su corazón, clavándole una daga” (6).

En conclusión, para lograr la abolición del especismo (7) debemos lograr que todas/os aquellas/os que aún no son vegetarianas/os o veganas/os descubran el comer como una acción moral, porque mientras no sean conscientes de esto el acto será amoral. Debemos enseñarles las consecuencias que yacen en esta acción que nos parece tan simple para que, libremente, puedan escoger el veganismo como la opción de ética más elevada. Por supuesto, lo mismo ocurre con las otras acciones morales que el veganismo desvela: vestirse, entretenerse y experimentar en la ciencia.


Referencias:

Gutiérrez, Claudio (1997); “Etica y Moral: Teorías y Principios”, www.claudiogutierrez.com
Amatrian Losa, Ioseba; “Especificidad de la acción moral”, España.
Wayland, Francis, (2003); “Elements of Moral Science” , www.lonang.com
Sartre, Jean Paul, (2003); “El Existencialismo es un Humanismo”, www.bibliotecaignoria.blogspot.com
Según la RAE, Nutrir: “Aumentar la sustancia del cuerpo animal o vegetal por medio del alimento, reparando las partes que se van perdiendo en virtud de las acciones catabólicas”; comer: “Masticar y desmenuzar el alimento en la boca y pasarlo al estómago”, primera definición.
Gandhi, Mohandas (2004); “Reflexiones sobre la No Violencia”, www.formarse.com.ar
Discriminación por especie: desestimación de los intereses de los animales no-humanos por parte de los humanos.
Artículo aparecido en el número 5 de revista Híbrido en septiembre de 2007.

Saturday, August 04, 2007

El Especismo NO Es Un Juego









Tuesday, July 10, 2007

¿Especistas Contra El Especismo?

¿Existen humanos especistas que aparentemente luchan por los derechos de los animales no-humanos? Existe una evidente paradoja en la pregunta anterior, pero increíblemente existe un grupo de humanos que lucha por los no-humanos a pesar de (o mejor dicho, desde) sus prejuicios especistas.



Joan Dunayer, la autora de Especismo (Speciesism, 2005) y Animal Equality: Language and Liberation (2001) (ambos cuya lectura permanece pendiente de mi parte), habla de dos tipos de especistas: los especistas antiguos y los neoespecistas.

Los especistas antiguos son aquellos que consideran a los animales humanos como superiores a cualquier otro animal y no aceptan la equidad que tienen todos los seres sintientes, desestimando que estos últimos deban tener derechos para proteger sus intereses.

Los neo-especistas son aquellos animales humanos que creen que la diversidad biológica es una pirámide de superioridad ascendente donde los humanos ocupan la cúspide y cualquier no-humano viene más abajo. Así, este tipo de especista le entrega derechos básicos a aquellos seres sintientes que le parecen más semejantes a los humanos en términos morfológicos o cognitivos, o por cualquier otra razón moralmente irrelevante.

Este último tipo de especista está claramente representado por Peter Singer y por las grandes organizaciones corporativas estadounidenses como PETA y la HSUS, ambas de enfoque bienestarista, es decir, organizaciones que buscan regular el trato que se les da a los demás animales y NO abolir su esclavitud (la corriente que busca acabar con la explotación animal y plantea al veganismo como la solución se conoce como abolicionismo).

Con motivo de una reunión que sostuve hace pocos días con otras agrupaciones de defensa animal me vi enfrentado cara a cara con el bienestarismo y pude apreciar mejor que nunca su inmoralidad e ineficacia. En dicha reunión la totalidad de mis interlocutores eran bienestaristas y casi todos pertenecían a agrupaciones que buscan acabar con el maltrato de perros y gatos que deambulan abandonados por las calles, así como también con el cuidado negligente que algunos tutores tienen con sus compañeros no-humanos. Por supuesto, ninguno de ellos es vegano/a ni promueve el veganismo. Es más, al ser interpelados sobre el tema parece que nos les importara. Habían también representantes de una organización internacional de corriente bienestarista.

A todas luces luchar por los demás animales y no ser vegano es un contrasentido. ¿Cómo podría ser coherente estar conciente que los demás animales son explotados por los humanos y aún así estar alimentándote de su muerte y sufrimiento cada día? Estas agrupaciones representan claramente el neo-especismo del que habla Dunayer. Más aún, estas agrupaciones preocupadas de los perros y los gatos, pero no de otros animales demuestran que no han reconocido la equidad entre todos los seres sintientes (obviamente, si no son veganas/os) sino que sólo responden a un lazo emocional que tienen con estas especies animales. Es decir, no es justicia sino compasión y la compasión no es un criterio ético válido.

Por supuesto, no es mi intención atacar a las personas sino rechazar las nociones especistas y las campañas bienestaristas y de educar también. Seguramente, muchas/os de ellas/os no han tenido la oportunidad de plantearse el tema o de instruirse al respecto. Para eso está este blog.

Monday, July 09, 2007

Hablando Vegano

En mis viajes por la web me topé con un documento de la IVU (Unión Vegetariana Internacional) donde se toca uno de los temas que primero mencioné en este blog: el lenguaje especista. En él, mencioné cómo el lenguaje reflejaba los aires de superioridad de los animales humanos con respecto a sus compañeros de especie, refiriéndome específicamente a los dichos y refranes populares. El texto puedes leerlo aquí.

Como se aprecia en la página de la IVU, apoyado por el trabajo de Joan Dunayer al respecto, el lenguaje juega un papel preponderante en la definición de nuestras conductas y refleja la mentalidad de la sociedad, así como también puede contribuir a cambiarla. Como ejemplo, someramente se muestran los avances que se han conseguido en el cambio de un lenguaje sexista a uno que reconozca la equivalencia entre hombres y mujeres. El texto pueden verlo aquí: http://www.ivu.org/spanish/congress/2004/lectures/jacobs.html

Además, se presentan distintas formas de lenguaje especista (entre ellas, los refranes) y se dan alternativas para hablar de una manera coherente con nuestro veganismo y con la equidad que todas/os las/os animales tenemos.

Wednesday, July 04, 2007

"Lo Hemos Hecho Siempre" o Argumentum ad Antiquitatem

En vista y considerando que existen muchas falacias dando vueltas en los debates sobre especismo, veganismo e integración animal, me he planteado la idea de hacer una breve introducción sobre qué son las falacias y luego ir estudiando cada una de éstas en distintas entradas. Por supuesto, ya he hablado sobre la primera aquí.

Las falacias son, por decirlo así, defectos técnicos en la construcción de un argumento que hace que éste sea inválido. La mayor parte de las veces el error pasa desapercibido, pero un rápido análisis puede desvelar el error o la trampa. Muchas/os usan de antemano argumentos falaces para justificar lo injustificable, lo que ocurre demasiado a menudo en el debate sobre el veganismo.

Una de las falacias comúnmente utilizadas por aquellos que aún no han desvelado sus ojos del prejuicio especista es aquella que reza algo como lo siguiente: "el hombre lleva miles de años comiéndose a los animales [no humanos], entonces ¿por qué habría de parar ahora?". Existen diferentes planteamientos para el "argumento" anteriormente citado, pero básicamente éste hace alusión al hecho de que como los humanos llevan milenios explotando a los no-humanos entonces es correcto hacerlo. Esta falacia es conocida como argumentum ad antiquitatem.

Si analizamos honestamente este argumento vale preguntarnos, ¿realmente el hecho de que un acto venga ocurriendo durante mucho tiempo justifica a éste mismo? ¿El hecho de que algo sea antiguo lo convierte necesariamente en válido?

Antes del siglo XIX, las mujeres no habían tenido derecho al sufragio. Entonces, según el argumentum ad antiquitatem, es correcto que las mujeres no voten puesto que nunca lo habían hecho. Sin embargo, sabemos que el derecho a votar no guarda relevancia con la negación al sufragio que solían tener las mujeres motivado por un prejuicio de tipo sexista.

Hoy en día, ocurre básicamente lo mismo. Una negación de los derechos es justificada por falacias (como ésta) y motivada por un prejuicio (que en este caso es el especismo).